El V ENELL inició. Un respiro dentro de este trauma auto-inducido. Buenas noticias dentro de todo: esta semana es más relajada y se pueden consolidar ideas y consultar textos útiles; pude facilitarme, al fin, una libreta de notario con la cual pretender hacer las fichas de trabajo.
Así también, me encuentro gratamente satisfecho con la clase de Intertextualidad Literaria, que por lo visto está siendo y será estructural y medular en lo relativo al trabajo de tesis; confío en que esa ingrata distancia establecida por el profesor no sea obstáculo pesado para el desarrollo.
La tensión sigue, así como la irritación ante algunas situaciones, pero dentro de todo sigo degustando el proceso.
Friday, October 12, 2007
Dia inhabil
Una semana más.... esta fue mucho mejor.... NO HUBO CLASE!!!!...
entendí que lo que realmente nos tortura no es la tesis en sí, sino las 4 horas que debemos pasar frente a "ella", diciendonos o tratando de decirnos que hacer y como hacerlo, no puede simplemente darnos rienda suelta????, las cosas saldrían mucho mejor, sin presiones para redactar de tal o cual forma, sin tener un día específico para entregar... a veces no hay ganas de hacerlo y eso debe ser comprensible....
preparemonos para la próxima semana.....
A divertirse!!!!!!!!!!!!!!
entendí que lo que realmente nos tortura no es la tesis en sí, sino las 4 horas que debemos pasar frente a "ella", diciendonos o tratando de decirnos que hacer y como hacerlo, no puede simplemente darnos rienda suelta????, las cosas saldrían mucho mejor, sin presiones para redactar de tal o cual forma, sin tener un día específico para entregar... a veces no hay ganas de hacerlo y eso debe ser comprensible....
preparemonos para la próxima semana.....
A divertirse!!!!!!!!!!!!!!
Saturday, October 06, 2007
Reivindicación
Me acaba de caer el 20 mientras platicaba con el remitente del post anterioro, osea, Eduviges...
de que esta madre de la Tesis más que una tortura (como erroneamente, o cegada por la realidad, afirme en algún momento), la verdad, es que es un momento para disfrutar... sí, no se ustedes, pero he disfrutado un CHingo dandome de topes porque no sale lo que se pidió, ponerme nerviosa antes de pasar a cita con "ella" sin saber si dirá que voy bien o que lo que hago está mal, estar leyendo cosas que nunca había leido, trasnochar, inventar, refutar, entrar en pánico porque se cae el internet cuando estaba intentando replantear algún concepto, etc...
El mometo es para disfrutarlo y no pa sufrir...
de que esta madre de la Tesis más que una tortura (como erroneamente, o cegada por la realidad, afirme en algún momento), la verdad, es que es un momento para disfrutar... sí, no se ustedes, pero he disfrutado un CHingo dandome de topes porque no sale lo que se pidió, ponerme nerviosa antes de pasar a cita con "ella" sin saber si dirá que voy bien o que lo que hago está mal, estar leyendo cosas que nunca había leido, trasnochar, inventar, refutar, entrar en pánico porque se cae el internet cuando estaba intentando replantear algún concepto, etc...
El mometo es para disfrutarlo y no pa sufrir...
Friday, October 05, 2007
No- Bitácora
Decididamente, esto no es una bitácora. Antes bien, es un paréntesis entre ellas, y sin embargo quisiera significar cuanto más pueda sobre las mismas.
Vamos, resulta nauseabunda la actitud campechana de desesperación y frustración proyectada a través de los protocolos, las justificaciónes, las preguntas hermenéuticas y demás chunches precisos ante la investigación que nos consolidará como lo que sea que vayamos a ser.
Si sufres con tu tesis, eres campechano. Si no disfrutas palmo a palmo la sudoración ante soluciones ya propuestas años atrás por obsesos como tú, eres campechano. Si tu tema fue asignado por revelaciones místicas cuando nunca antes habías mostrado tendencia alguna hacia el mismo, no sé qué demonios eres. Si tu tema de tesis es un cliché sobre lo que todos esperaban que hicieras, tan solo eres predecible y un poco pacato.
Un ejemplo se me viene a los ojos: Álvaro Beltrán y Benavides, aciago taumaturgo y entomólogo de principios de siglo (debido en gran parte a sus proezas al respecto del Ciervo Volante [Lucanus Cervus Belben] en la Costanera del Rosario) dudó acaso sobre presentar su teoría y el fruto de sus investigaciones al sur de Tunicia? Con qué encono, con cúanta rabia no saturó el recinto del IV Congreso de Alhucemas con sus descubrimientos tan acertados. Y del mismo modo, con cuánta destreza y regocijo no relato tantas y tantas adversidades paladeadas durante la expedición? No nos habló ya de la censura, el rigor científico que tanto se le exigía y de la apresurada elección de su viaje?
Remembremos a Beltrán y Benavides, y no hagamos de este proceso una ridícula pose ni trauma auto-inducido. Asumámoslo como lo que es: un exquisito transitar por épocas que se nos irán de las aulas y que nos llevarán la conciencia en el futuro que, esperemos, nos depare beneplácitos más intrincados aún que los corrientes.
Vamos, resulta nauseabunda la actitud campechana de desesperación y frustración proyectada a través de los protocolos, las justificaciónes, las preguntas hermenéuticas y demás chunches precisos ante la investigación que nos consolidará como lo que sea que vayamos a ser.
Si sufres con tu tesis, eres campechano. Si no disfrutas palmo a palmo la sudoración ante soluciones ya propuestas años atrás por obsesos como tú, eres campechano. Si tu tema fue asignado por revelaciones místicas cuando nunca antes habías mostrado tendencia alguna hacia el mismo, no sé qué demonios eres. Si tu tema de tesis es un cliché sobre lo que todos esperaban que hicieras, tan solo eres predecible y un poco pacato.
Un ejemplo se me viene a los ojos: Álvaro Beltrán y Benavides, aciago taumaturgo y entomólogo de principios de siglo (debido en gran parte a sus proezas al respecto del Ciervo Volante [Lucanus Cervus Belben] en la Costanera del Rosario) dudó acaso sobre presentar su teoría y el fruto de sus investigaciones al sur de Tunicia? Con qué encono, con cúanta rabia no saturó el recinto del IV Congreso de Alhucemas con sus descubrimientos tan acertados. Y del mismo modo, con cuánta destreza y regocijo no relato tantas y tantas adversidades paladeadas durante la expedición? No nos habló ya de la censura, el rigor científico que tanto se le exigía y de la apresurada elección de su viaje?
Remembremos a Beltrán y Benavides, y no hagamos de este proceso una ridícula pose ni trauma auto-inducido. Asumámoslo como lo que es: un exquisito transitar por épocas que se nos irán de las aulas y que nos llevarán la conciencia en el futuro que, esperemos, nos depare beneplácitos más intrincados aún que los corrientes.
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